La percepción de inseguridad en las zonas urbanas de México se ubicó en 58.1% en septiembre de 2026, el nivel más bajo desde que el INEGI inició la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) en 2013, según los resultados difundidos este viernes 23 de octubre. En la Ciudad de México, la alcaldía Benito Juárez registró 13.8%, la segunda cifra más baja del país.
El indicador bajó frente al 59.8% de junio de 2026 y al 63.0% de septiembre de 2025, un cambio que el instituto calificó como estadísticamente significativo. La brecha de género persiste: 64.2% de las mujeres dijo sentirse insegura en su ciudad, frente a 50.6% de los hombres, de acuerdo con la encuesta levantada en 91 áreas urbanas de las 32 entidades.
La ENSU mide percepción, no incidencia delictiva: pregunta a personas de 18 años y más si consideran inseguro vivir en su ciudad, si creen que la delincuencia aumentará y si han cambiado rutinas por miedo. Para quien vive en la capital, el dato ordena cuánto pesa el temor en decisiones diarias. Los espacios que la población urbana señaló como más inseguros son los cajeros automáticos en la vía pública (68.7%), las calles (61.8%) y el transporte público (61.1%). En hábitos, 35.8% de las personas entrevistadas dejó de caminar de noche o modificó sus recorridos cerca de su vivienda.
Benito Juárez fue la única demarcación de la Ciudad de México entre las cuatro áreas con menor percepción de inseguridad, junto con San Pedro Garza García (5.8%), San Nicolás de los Garza (14.3%) y Piedras Negras (14.3%). Ninguna alcaldía apareció entre las diez áreas con mayor percepción, encabezadas por Irapuato (90.5%), Chilpancingo de los Bravo (86.9%) y Mazatlán (85.8%). El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, escribió en su cuenta de X: «Estos avances son importantes sin embargo hay mucho por hacer».
El INEGI levanta la ENSU cada tres meses; el siguiente corte corresponde al cuarto trimestre de 2026. El desglose por cada una de las 91 áreas urbanas está en el portal del instituto.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes locales verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.